Zona Poetica

Poemas, versos y seudopoesía de Gonzalo Mateos.

martes, 9 de junio de 2009

EDICTO REAL

E D I C T O R E A L



Yo el rey, Don Gonzalo I de Leon, monarca y señor, Caballero de la Orden del PolloFrito, ordeno escribir, leer y entender lo que a continuación


SE EXPONE:


Que en lejanas tierras, allende los mares, a muchos soles y lunas de distancia y de tenaz viaje, en la américa hispana, habita en compañía de la Reina Madre, sirvientes, súbditos y animales de compañía, una bella y bondadosa Señora, que al nombre de Diana responde y que con el título de Reina y Dama de las Tres Veces Coronada Villa ejerce de forma generosa, bondadosa, magnaníma, dulce, almibarada, gentil, graciosa, ingeniosa, inteligente, fiel, leal y honesta, y todos los poderes, dones y virtudes que divinamente se le otorgaron.


Que la reverenciable Dama, alma blanca y cándida, luz de las tinieblas, hoguera en el frío, arco iris entre negros nublados y cuantos adjetivos más hubiera en el vocabulario y que mis sabios letrados buscan afanosamente para ser añadidos aquí ahora o luego es merecedora de cuantas loas y alabanzas, parabienes y honores un caballero debe facerle de forma obligada, si por tal condición se tiene, y en virtud a los incontables méritos y dones propios que dicha Dama ostenta de forma merecida.


Y que de momento, mis inquisidores no han encontrado pruebas fehacientes, que para la ostentación de tales virtudes y dones, no ha dicha Dama y Señora, utilizado ningún tipo de pócima, brebaje o ungüento, rito o sortilegio maligno, ni participado en akelarre alguno ni que para sus desplazamientos los hiciera montada en una escoba. Por lo que deben de atribuírsele de forma íntrínseca, innata y natural todas las gracias que la embellecen y adornan.


Y dicto que ante lo cual esta orden, y meditada y sopesada, y consultada la almohada, y con los numerosos sabios que en mi reino tengo acogidos y examinada la situación favorable de los astros, por la cual a partir de ahora Diana I de Lima, Reina y Señora de las Tres Veces Coronada Villa debe merecer los homenajes y honores que cualesquiera otra Reina, Consorte, Princesa, Infanta o Doncella de este reino tiene concedidos.


Y dicto este mi deseo por el motivo de que la amistad que une a ambos reinos y monarcas, Ella y Yo, Yo y Ella, tanto monta, desde hace más de dos primaveras, con un intercambio fluído y creativo de cybermensajes plagados de inteligencia, dulzura, amistad y honestidad no merecen sino ser públicamente aireados para ejemplo de la utilidad de perder unos minutos, del día o de la noche, del nuestro real y valioso tiempo y para cultivar el preciado edén de la cyberamistad bien entendida. Y añado de forma vehemente
que cuando las palabras son blancas y sinceras, no doble sentido buscarlas se
debe, sino aceptarlas cual regalo sin sometarlas a sabueso perruno en busca de dobleces.


Y ordeno a mi fiel caballero Xerox, mi escribiente mayor y copiador oficial de este mi reino, que de este escrito haga una y mil copias, sin errores ni tachaduras y con la letra fina, y que estas copias sean distribuídas entre mis mensajeros, y que éstos vayánse y desperdíguense, a pie o a caballo, por los cuatro puntos cardinales, norte, sur, occidente y oriente de mi reino y que pusieren copia de este escrito en cuantas encrucijadas de caminos se encuentren, y que a la entrada y a la salida de los puentes que
salvan nuestros ríos y riachuelos los que lo cruzaren también lo leyeren, y
que tambien la pongan en puertas y portones de todas las tabernas, mesones, posadas, caseríos, casonas, palacios, fondas, conventos, monasterios, abadías, castillos, camposantos, iglesias, ermitas, universidades, orfanatos y casas de rameras que en su camino se toparen.


Y ordeno que se mande parar a cuantos viajeros y peregrinos por cualesquiera camino, senda o sendero transitaren, sin discriminar ni perdonar origen ni destino ni premura en el viaje. Y ordeno que se les entregue copia de este mi edicto y obligados quedan a leerlo en voz alta y facer lo que en él se dice.


Y ordeno y mando, porque es justo y real deseo, que todo súbdito y ciudadano, vieja de pellejos arrugados o doncella de cutis aterciopelado, gañan o viejo, varón o hembra, soltero o esposado, o viudo, cuerdo o loco, bruja o piadosa, amo o sirviente, hereje o creyente, generoso o tacaño, cura o feligrés, panzudo o flaco, noble o vasallo, harapiento o elegante, hambriento o saciado, opulento o miserable, o de cualesquiera otra condición que destino o ambición les asignare, que encontrare en su deambular por estos
territorios, y leyere este mi edicto, después debe facer, obligatoriamente,
reverencias y homenajes en honor a nuestra Dama de las Tres Veces Coronada Villa y solo después de facerlo seguir su camino en paz.


Y exentos quedan del cumplimiento personal de tal homenaje a los ciegos cuando éstos no estuvieren acompañados de lazarillo, en cuyo caso el mocoso así debiera facerlo, y en el caso de que no instruído esté en el conocimiento de la lectura, obligado queda a reclamar la ayuda a cuanto vasallo o noble encontrare en las inmediaciones, que no podrá negarse bajo pena de ser ser castigado conforme a las disposiciones de este mi edicto.


Y ordeno y mando, que el que no así lo hiciere deba ser apresado y como vil reo y enjaulado debe ser conducido a mi real presencia de noche o de día, sin dilación ni demora, y que después de breve juicio, será condenado a pasar decenios encadenado en las más húmedas, lúgubres, oscuras y malolientes mazmorras, con la sola companía de ratas, gusanos y arañas y con el sustento diario de un mendrugo de pan duro y un sorbo de agua sucia sobrante de mi aseo diario.


Y manifiesto por el contrario, los que de forma fehaciente, expresa, y reiterada cumplieren mi orden, exentos estarán de pagar impuestos ni diezmos durante un año, y mis inspectores tributarios ya tienen orden de pasar de largo por sus moradas, y recibirán sin pagar dinero alguno, un boleto para presenciar una actuación de mi bufón real, así como también recibirán las bendiciones de los clérigos de mi reino y las absoluciones a sus pecadillos carnales durante treinta días.


Y para que se lea y se cumpla, dicto, sanciono y firmo desde mis aposentos en la Villa De Cáceres, al día 29 del mes de mayo del año del señor 2003.


Gonzalo I de León y extrarradios



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